Normalmente, según Henderson, una décima parte de la masa total de la sangre
atraviesa los tejidos, mientras que con el ejercicio físico y con la sauna, aumenta a
las tres cuartas partes, ya que se pone en juego un mayor número de capilares.
Este efecto sobre la circulación hace que los tejidos se oxigenen más y se vitalicen.
Sabemos que el exceso de grasa en nuestro organismo se debe, en parte a una
falta de aporte de oxígeno a los tejidos por disminución de la vascularización.
El trabajo que produce al corazón esta temperatura no es excesivo, aunque
aumentan los latidos, ya que hay una mayor vasodilatación y una disminución de la
resistencia periférica (los trabajos del Dr. Eisalo lo han demostrado), que, unido al
mayor aporte del oxígeno al músculo cardíaco y a una disminución de sustancias
tóxicas, realiza una especie de gimnasia cardíaca beneficiosa para este organismo.
Prueba de ello es que los atletas nórdicos, especialmente los corredores de fondo,
lo utilicen y forme parte de su entrenamiento.
En conversaciones sostenidas con médicos y entrenadores suecos y finlandeses,
han podido comprobar que la sauna es un medio empleado por sus deportistas para
mantener y mejorar su contextura física y que sistemáticamente forma parte de su
entrenamiento.
Según Prokop, docente de la Facultad de Medicina de Viena, la sauna aumenta el
metabolismo merced a las condiciones hipertérmicas e hiperhémicas, pudiendo ser
hasta más de un 40 por 100, pero no activa sólo los procesos desasimilatorios, sino
hasta cierto grado, la asimilación forzando la regeneración de los tejidos y la
acumulación de glucógeno en los músculos e hígado, lo que tiene una importancia
extraordinaria para hipertrofiar y tonificar la musculatura. El Stress que constituye
el baño finlandés, incrementa las actividades de la hipófisis y cápsulas
suprarrenales.
Los trabajos de Pekkarinen y Kinumen (Acta Endocrinal Escandinava 7-828-1951) y
las investigaciones hechas en España por el Dr. Puchol secretario del Instituto de
Endocrinológia experimental, demuestran que después de un baño de sauna hay
una disminución de los eosinófilos y un aumento de la excreción urinaria de 17
cetosteorides, lo cual, conduce a un aumento de la vigorización del organismo.
El hígado tiene entre otras, una función antitóxica: es el encargado de neutralizar
todas las sustancias nocivas que se producen en nuestro organismo y como todas
sus funciones dependen de la cantidad almacenada de glucosa (a más glucosa
mejor función), es necesario que este órgano posea la mayor cantidad posible de
esta sustancia. Como en todo ejercicio muscular intenso se gasta gran cantidad de
azúcar y se producen sustacias tóxicas que han de ser eliminadas o neutralizadas,
se ve claramente lo que el hígado tiene que trabajar después de una competición
deportiva y podemos comprender el beneficio que significa para el organismo la
sudoración, ya que, de esta manera, muchas de estas sustancias son eliminadas
por la piel sin necesidad de ser neutralizadas por el hígado.
Por otra parte, los médicos finlandeses señalan que en las mujeres lactantes
aumenta la secreción láctea después de este baño. Quizá sea ello debido al
aumento de prolactina y corticolactina producido la alta temperatura en la forma de
baño finlandés.