La vida moderna, con sus continuos excitantes: intenso trabajo mental (emociones,
disgustos, preocupaciones), abusos de tabaco y bebidas alcohólicas, produce en el
organismo una constante intoxicación.
Todos estos excitantes, unidos a una vida sedentaria en locales cerrados, con una
falta de ejercicio físico higiénicos, hacen que los tejidos no se vascularicen bien, las
células mueran intoxicadas y sobrevenga la vejez prematura.
El aumento de la mortalidad por angina de pecho en nuestros días es debido, en
parte, al exceso de preocupaciones, emociones y la continua tensión nerviosa, que
a veces, producen una vasoconstricción de las arterias coronarias. El mayor número
de afecciones reumáticas de obesidad y de alteraciones vasculares es motivado por
una permanente intoxicación y falta de ejercicio físico.
El oxígeno es el elemento fundamental para la vida. La muerte de las células es
debida a un estado de anoxia. El vector de oxígeno a los tejidos es la sangre. La
falta de de vascularización de los tejidos produce la muerte de las células por falta
de oxígeno.
La vida sedentaria disminuye la vascularización y el aporte de oxígeno por abrirse
menos capilares, la consecuencia de ello es un aumento del tejido fibroso
conjuntivo y del paniculo adiposo, así como la neoformación de tejidos maligna.
Todos los procedimientos científicos para evitar la vejez prematura utilizados hoy
en día en geriatría, están basados en el aumento de la vascularizción de los órganos.
Con el baño finlandés, tomado de una manera correcta, podemos mejorar y
conservar la vitalidad de los tejidos por un aumento de la oxigenación de éstos.